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El programa de hoy celebra el aniversario del nacimiento de Hazur Baba Sawan Singh Ji Maharaj (vegetariano). Nos complace presentar extractos de la Carta 21 de “Joyas Espirituales”, de Hazur Maharaj Baba Sawan Singh Ji (vegetariano), que explica que un Maestro manifiesta su amor de muchas formas para ayudar a los discípulos a recorrer el sendero de la salvación, y que comer carne de personas-animales es perjudicial para el progreso espiritual. Carta 21 “Quisiera señalar que tengo el mismo grado de amor y afecto por todos y cada uno de los miembros de la Hermandad, como un padre hacia sus hijos; en segundo lugar, según las enseñanzas de R. S., los pecados y las faltas de un alma son vistos por el Maestro de la misma forma que un lavandero considera la suciedad de una prenda. Él se preocupa por la prenda y para nada de la suciedad. Su propósito es limpiar la prenda por un medio u otro, ya sea mediante el método suave de aplicar jabón, o mediante el método más enérgico de golpear la prenda contra una piedra. Depende de Su Voluntad. Del mismo modo, el Maestro procura reformar a Sus discípulos y librarlos de sus malos hábitos y de sus malas acciones para que el espíritu pueda brillar en toda su pureza. Él determina el curso de la vida. Al principio señala nuestros errores con dulzura y con amor. Si eso no da resultado, entonces adopta un método menos suave y si aun así no cumple su propósito, entonces aplica remedios drásticos. En resumen, está decidido a reformarnos. Para explicar el asunto con mayor claridad, el Maestro primero trata de purificarnos por medio de Sus enseñanzas. Si esto no da resultado, entonces aplica el jabón de la pobreza, la adversidad y la enfermedad. Si estas tampoco cumplen su propósito, entonces concede al discípulo otro nacimiento. Él no descansa hasta haber llevado el espíritu de Su discípulo de regreso a su Fuente. Aun si el discípulo lo abandona, se vuelve hostil hacia Él o desea hacerle daño, Él no disminuye sus esfuerzos. He leído el informe. Ellos no están ofendidos contigo. Deseaban que tú y los demás, al igual que ellos, abandonaran por completo el consumo de alimentos de origen animal y huevos. No interpretaron tus palabras de manera negativa, ni tú deberías hacerlo, porque si estamos equivocados y alguien nos lo hace ver, no tenemos derecho a enojarnos. En ese caso, lo único que nos corresponde es admitir nuestro error y decir que el hábito nos obliga a repetirlo. No es correcto estar equivocados y además ser impacientes. Ellos debieron haber sido más amables y afectuosos. Pero no se les puede culpar por ello. Dedican más tiempo a las prácticas espirituales que tú y evitan los alimentos de origen animal y se encuentran en un plano mental más elevado. En semejantes circunstancias, es natural que un devoto se vuelva más decidido. Esto no es orgullo aunque algunos lo vean como si lo fuera. Semejante devoto desea que todos hagan lo mismo que él. Pero ese no es el estado de perfección. A medida que el alma progresa, se vuelve más apacible y serena. Por consiguiente, cuando asciendan más, se volverán más tranquilos y más pacientes. Lo que hicieron fue correcto, en cierto sentido y además, no creo que tú tengas mucha culpa en este asunto, ya que estás lejos de nuestra congregación, desconoces las normas de la Hermandad, no has leído más que los “Discursos” y no conoces la pureza de la Sociedad. Cuando adquieras conocimiento y desarrolles la práctica espiritual, no te importará aunque veinte personas te censuren. Un corazón lleno de amor no puede albergar ira. Tu corazón aún no ha sido llenado de amor. Así pues, procura dedicar un poco más de tiempo cada día a los ejercicios espirituales; poco a poco, el Maestro te concederá todo. Escribes que es de la misma opinión. Su queja es la misma que la tuya. […] Le resultó tan desagradable a ella como a ti. Ese error está en todos vosotros. Es conveniente que corrijáis vuestros errores. Creo que es el responsable en este asunto. Él se apartó de sus principios. Vosotros simplemente seguisteis su ejemplo. Si él hubiera actuado de acuerdo con sus principios, habríais podido beneficiaros de su ejemplo. Dejad atrás lo pasado. Pero debo señalar que los alimentos de origen animal, aunque se consuman una sola partícula, son perjudiciales para el progreso espiritual. Y no solo quienes los comen; quienes ayudan a matar también son culpables. Dices que comer un huevo no es tan malo como romper un corazón. Ambas cosas son malas. Pero un corazón roto puede sanar con amor; sin embargo, un animal al que se da muerte no puede volver a la vida. […] Ya te dije que la repetición de los Nombres Sagrados no debe emprenderse para alcanzar objetivos mundanos. Esto no significa lo que tú entendiste. Significa que el progreso espiritual es el objetivo más elevado y todos nuestros esfuerzos deben dirigirse hacia ese fin. Si sacrificáramos el mundo entero por alcanzarlo, no sería demasiado. Por lo tanto, desviar nuestra energía de ese objetivo supremo y aplicarla a fines mundanos no es apropiado. Cuando pedimos al Señor cosas mundanas, podemos obtenerlas, pero entonces nuestro progreso espiritual se verá obstaculizado. Si hubiéramos dedicado nuestra energía al progreso espiritual, hubiéramos obtenido un beneficio mucho mayor. Los Santos del más alto grado nunca piden nada que sea perecedero”.











